Lunes 19 de Junio
09:59
Uff… Ya sentado en el 8 de Pullman Bus, preparado para emprender hacia La Paz, Bolivia. Lamentablemente el dólar está bastante más caro (549) que hace una semana, valor no contemplado en mis suposiciones… mala hora escoge el Bco. Central para meter mano en el mentado equilibrio… pero bueh, ha de ser positivo pa’l país poh. Al fin espero que mis chauchitas extranjeras sean suficientes para mantenerme los próximos 10 días… let’s find my identity.
El número siete está vacío, lo que hace aún más especial la partida. La incertidumbre placentera del camino incluye ahora a un vecin@ de carrete.
Rodrigo, mi amigo Iquique-Baquedano-Ariqueño, y su familia fueron muy agradables conmigo y agradezco su hospitalidad durante mi visita a mi buen amigo. Gracias JC y buen viaje con el G.Earth!
Estando de visita, mi digestión se anduvo “estancando”… sólo espero que no le de por activarse desenfrenadamente en las próximas 7 horas! De lo contrario, la puna si será implacable.
…cruzando el pasillo, una abuela y su nieto se banquetean con “gaseosa” y sanguches. ¿Sabrán cómo eso afectará la aventura altiplánica?
En mi caso, desayuné un tazón de tibia leche acompañado de Rdgo… siguiendo los consejos de mucha gente: comer nada o muy liviano para este viaje… sigo oliendo los churrascos de los neito-abuela!!!.... comida
Primer evento llamativo. En el bus me entregan 2 tarjetas-formularios para llenar con mis datos personales como identificación. Una de ellas para el “Ministerio de Gobierno – Servicio Social de Migración, Bolivia” y la otra para la Aduana Chilena.
13:50
Llegamos al control aduana fronterizo Chileno, rodeado de un paisaje regaloneador. Bajamos y nos formaron en una fila, por orden de llamado. Entro en una pequeña oficina y un amable compatriota toma mis datos y timbra una de las copias del formulario chileno, la que me entrega para mi retorno al país. Un trámite muy ágil.
Al salir de las oficinas, un hombre ofrece “mate de coca” a $100 (cien pesos chilenos). Rico olor y agradable temperatura. Lo compré siguiendo consejos de ayudar a adaptarme a la altura. Alrededor de 3.800 metros sobre el nivel del mar (msnm).
Ya en el bus, desde la ventana veo flamear la chilena bandera, con su serpenteante deshilachado blanco y rojo. Reconfortante símbolo de identidad y pertenencia… soy Chileno.
Hemos parado en Tambo Quemado, aduana fronteriza Boliviana. El trámite fue tan rápido como en Chile, aunque un tanto impersonal. Aquí nos revisaron el equipaje. No tuve problemas con el comp., así es que me quité un peso de encima!
Conversando con un longevo hombre boliviano, me enteré de que este punto es el más alto de Bolivia (según él), y que si no me apuné aquí, podré disfrutar lo que queda del viaje… yiaaajuuuuuuu!!!
…Diantres! Canté victoria demasiado pronto. Acabo de sobrevivir a algo muy desagradable. Luego de haber transcurrido como 15 minutos desde Tambo Quemado, me empecé a sentir extrañamente mal… fuera de todo pronóstico! Comencé a sudar mucho, teniendo la piel fría… sin fiebre. Me dolía la cabeza y sentía que mi cara reventaría… dolor de estómago y menudencias varias agregóse al cuadro sintomático. Intentaba controlar la respiración y concentrarme en dominar el malestar, pero no funcionaba. Luego me quedé dormido y desperté con una nueva visita del flujo sudoroso que ya me tenía empapado. Ufff… no me esquivé la puna.
Explicación?... después de sentirme bien en la aduana boliviana, y habiendo creído que ya puna no me daría, procedí a incar el diente en un pan con queso que hacía rato me habían dado en el bus. Aunque lo comí muy lentamente, fue demasiado para mi literalmente elevado estómago.
Que rico sentirme dueño de mi nuevamente…ups… se me están hinchando los que te dije (entiéndanse los pies… je )
Al fin en el terminal de La Paz, Pepe me esperaba junto a Eva. Después de ponernos rápidamente al día, me llevaron a la casa donde viven y donde me quedaré durante mi estadía. No hacía mucho frío. Dejé mis cosas, tomé un chaleco y partimos al centro. Los chiquillos, re buena onda, guiaron la caminata hacia una plaza de comidas donde entre conversa y conversa comimos ricas pastas… y yo, ni señas de puna. Já!
Luego nos encontramos con un amigo de ellos, Gustavo, y nos fuimos a un bar a compartir un copetín. Muy genial estuvo la conversa. Buen remate.