Abriendo mis Ojos

Thursday, June 22, 2006

El Sol que no calienta

Hace unos días que aquí no escribía. Las actividades aquí ocupan la mayor parte del tiempo del que uno dispone, aún siendo sólo un visitante.

Desde que llegué a Bolivia, he quedado prendido de las diferencias que en este país se muestran. Tanto en la ciudad de El Alto, como en La Paz, el flujo comercial pasa a ser el centro de atención para todo quien les visite. Gran cantidad de productos exhibidos en el suelo de las calles, donde los vehículos parecen tener la autonomía indomable de un peatón chileno. Carreras de esquina a esquina para no ser alcanzados por un furgón cargado de pasajeros comprimidos que por un boliviano (70 pesos chilenos aprox.) viajan silenciosos hasta sus destinos.

Interminables trancaderas (tacos) colman las calles principales en las horas pick, siendo más rápido bajarse del furgón y seguir a pie entre los vehículos que agolpan las vías.

Comidas abundantes en condimentos y picante de variadas intensidades, destacan la identidad gastronómica de la zona, recomendable de conocer acompañado por un comensal ya sabido en estos particulares sabores.

Entre tanta novedad incierta y fértil en desconfianza digestiva, me di el gusto de comprar leche Soprole que, sin esperar, encontré en un supermercado de La Paz… el único que he visto en cuadras y cuadras.

En la calle, en el rostro de una niña-mujer lágrimas que fluyen con el mero contacto visual de su consejero, un desconocido instado a apoyar a los adolescentes dolidos que la sociedad ha pateado fuera de su proyecto de vida digna. En medio de peatones galopantes, comerciantes eufóricos y bocinas al trinar, la confesión fluye sin buscar mejor lugar. Desaparecen las formas y el fondo se vuelca instantáneo sobre el hombro ya cansado de aquel pilar humano. Cinco minutos de honestidad, de sinceridad y confianza con el extraño que le hace sentir persona y abraza sus penas aún mejor que el “vuelo” aspirado en lana.

…conociendo El Alto, La Paz… conociendo el mundo en que vivimos… conociéndome.

Tuesday, June 20, 2006

Más cerca del cielo, puedes vivir..... LA PUNA! diantres!!!

Lunes 19 de Junio

09:59

Uff… Ya sentado en el 8 de Pullman Bus, preparado para emprender hacia La Paz, Bolivia. Lamentablemente el dólar está bastante más caro (549) que hace una semana, valor no contemplado en mis suposiciones… mala hora escoge el Bco. Central para meter mano en el mentado equilibrio… pero bueh, ha de ser positivo pa’l país poh. Al fin espero que mis chauchitas extranjeras sean suficientes para mantenerme los próximos 10 días… let’s find my identity.

El número siete está vacío, lo que hace aún más especial la partida. La incertidumbre placentera del camino incluye ahora a un vecin@ de carrete.

Rodrigo, mi amigo Iquique-Baquedano-Ariqueño, y su familia fueron muy agradables conmigo y agradezco su hospitalidad durante mi visita a mi buen amigo. Gracias JC y buen viaje con el G.Earth!

Estando de visita, mi digestión se anduvo “estancando”… sólo espero que no le de por activarse desenfrenadamente en las próximas 7 horas! De lo contrario, la puna si será implacable.

…cruzando el pasillo, una abuela y su nieto se banquetean con “gaseosa” y sanguches. ¿Sabrán cómo eso afectará la aventura altiplánica?

En mi caso, desayuné un tazón de tibia leche acompañado de Rdgo… siguiendo los consejos de mucha gente: comer nada o muy liviano para este viaje… sigo oliendo los churrascos de los neito-abuela!!!.... comida

Primer evento llamativo. En el bus me entregan 2 tarjetas-formularios para llenar con mis datos personales como identificación. Una de ellas para el “Ministerio de Gobierno – Servicio Social de Migración, Bolivia” y la otra para la Aduana Chilena.

13:50

Llegamos al control aduana fronterizo Chileno, rodeado de un paisaje regaloneador. Bajamos y nos formaron en una fila, por orden de llamado. Entro en una pequeña oficina y un amable compatriota toma mis datos y timbra una de las copias del formulario chileno, la que me entrega para mi retorno al país. Un trámite muy ágil.

Al salir de las oficinas, un hombre ofrece “mate de coca” a $100 (cien pesos chilenos). Rico olor y agradable temperatura. Lo compré siguiendo consejos de ayudar a adaptarme a la altura. Alrededor de 3.800 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Ya en el bus, desde la ventana veo flamear la chilena bandera, con su serpenteante deshilachado blanco y rojo. Reconfortante símbolo de identidad y pertenencia… soy Chileno.

Hemos parado en Tambo Quemado, aduana fronteriza Boliviana. El trámite fue tan rápido como en Chile, aunque un tanto impersonal. Aquí nos revisaron el equipaje. No tuve problemas con el comp., así es que me quité un peso de encima!

Conversando con un longevo hombre boliviano, me enteré de que este punto es el más alto de Bolivia (según él), y que si no me apuné aquí, podré disfrutar lo que queda del viaje… yiaaajuuuuuuu!!!

…Diantres! Canté victoria demasiado pronto. Acabo de sobrevivir a algo muy desagradable. Luego de haber transcurrido como 15 minutos desde Tambo Quemado, me empecé a sentir extrañamente mal… fuera de todo pronóstico! Comencé a sudar mucho, teniendo la piel fría… sin fiebre. Me dolía la cabeza y sentía que mi cara reventaría… dolor de estómago y menudencias varias agregóse al cuadro sintomático. Intentaba controlar la respiración y concentrarme en dominar el malestar, pero no funcionaba. Luego me quedé dormido y desperté con una nueva visita del flujo sudoroso que ya me tenía empapado. Ufff… no me esquivé la puna.

Explicación?... después de sentirme bien en la aduana boliviana, y habiendo creído que ya puna no me daría, procedí a incar el diente en un pan con queso que hacía rato me habían dado en el bus. Aunque lo comí muy lentamente, fue demasiado para mi literalmente elevado estómago.

Que rico sentirme dueño de mi nuevamente…ups… se me están hinchando los que te dije (entiéndanse los pies… je )

Al fin en el terminal de La Paz, Pepe me esperaba junto a Eva. Después de ponernos rápidamente al día, me llevaron a la casa donde viven y donde me quedaré durante mi estadía. No hacía mucho frío. Dejé mis cosas, tomé un chaleco y partimos al centro. Los chiquillos, re buena onda, guiaron la caminata hacia una plaza de comidas donde entre conversa y conversa comimos ricas pastas… y yo, ni señas de puna. Já!

Luego nos encontramos con un amigo de ellos, Gustavo, y nos fuimos a un bar a compartir un copetín. Muy genial estuvo la conversa. Buen remate.

Tuesday, June 13, 2006

Chicoteando los Caracoles!...zhí zhí... caracolezh

Viernes 16 de Junio, 2006

14:32

Bus Santa Rosa parte rumbo a Arica, con 44 asientos dispuestos para acomodar, medianamente, a los viajantes desconocidos. Previa detención en Alto Hospicio, contaremos cerca de 5 horas para llegar a destino, luego de recoger a los pasajeros faltantes en la nueva comuna vecina.

Despedido queridamente por mi papá y mi hermana, los adioses afligen el motor y bombea más rápidamente. Mi mamá trabajando. Desde allí me llamó a casa justo antes de tomar yo línea rodada hasta el terminal, deseándome buen viaje y confirmándome su cariño.

Luego de superado conflictos de doble y triple venta de asientos, estando en la garita verde a la salida de Iquique, reconozco mi ciudad desde lo alto, bordeando los cerros, serpenteando la partida forzosa a contra piso.

…la duna más grande del mundo?... aridez vitrineada con sediento asombro, como si al mirarla esta absorbiera mi propia escasa humedad.

Con dirección sur-este, arremetemos en la carretera que ambiguamente me llevará hacia la ciudad más al norte de Chile.

Mirada de despedida a los techos frondosos de polvo… ‘ta grande Iquique!

Extinto el mar, mi sedienta boca me recuerda la historia salitrera de este lugar. Alrededores sudados por pampinos labrados con dolor e injusticia. Surgimiento de la gloria humana entre la miseria y violaciones en serie.

…intentando responder a la conversación de mi aleatorio compañero de viaje, busco no detestarlo por su aliento a papas fritas tóxicamente sazonadas y a medio tragar.

70 km/hr, velocidad sugerida… este hombre no tiene tacómetro ni velocímetro alguno… dónde presiono el freno!

Genial poder emprender este vuelo hacia lo incierto, ansioso de más incertidumbres, con la sola certeza de dejar atrás a quienes más quiero: mi familia. Ellos me apoyan y me alientan…yiaajuuuuuuuu!

Puente Tiliviche, primer asomo de verdor entre tanta tierra seca, aunque viva.

Tres cuestas con sus respectivos valles y puentes restan para encontrar línea recta hacia Arica, es lo que alcanzo a sintonizar desde el humano transmisor constante del asiento contiguo. Me apronto a disfrutarles tanto como el primer saludo color natura…

19:09

Descendiendo la cuesta de Chaca, me encuentro al fondo oeste con la luz de Arica… me quedé dormido y no pude mirar los valles que restaban entre Tiliviche y Chaca… la motoneurona quedó exhausta lidiando con el ampliado umbral de percepciones, ante los saturantes estímulos de mi ya detestado vecino.

Hace frío en mi costado derecho, junto a la ventana. Afuera debe estar más helado aún. Vengo bien preparado.

…el aroma en el entorno es distinto a Iquique… es menos salado. No es salado. Quizás cuando me acerque a la costa de esta ciudad, reconozca olores Iquiqueños… yodados.

Aquí estaré hasta la mañana del Lunes 19, cuando parta hacia la frontera Chileno-Boliviana.